Premios Princesa de Asturias 2026: galardonados muy queridos y nuevos retos para la princesa Leonor

Este viernes, en el Teatro Campoamor de Oviedo, se entregan en solemne gala, como cada otoño, los Premios Princesa de Asturias. Durante la Semana de los Premios se han ido sucediendo las llegadas de los galardonados para ser recibidos, con las tradicionales gaitas, a las puertas del Hotel de la Reconquista, ante la congregación de cientos de curiosos, acostumbrados a ver cada año pasar por esas escaleras a mentes y cuerpos preclaros del arte, el deporte o el pensamiento.

Estos premios se caracterizan no solo por el innegable prestigio de sus galardonados, sino también por su peso mediático, que garantiza el clamor popular y la proyección del evento. Tal vez la figura más querida de esta edición sea Patti Smith, premio de las Artes, poeta, artista, “madre del punk”, que, con gran vitalidad a sus 79 años (80 el 30 de diciembre), se paseó por Asturias con su venerable melena canosa, actuando, charlando con estudiantes y lanzando proclamas contra la administración Trump y por la movilización popular en plena crisis civilizatoria: “Vivimos tiempos tan difíciles que el arte no es suficiente, necesitamos que surja el pueblo, la gran masa popular, nuestros artistas, nuestros activistas, la gente que quiere hacer el bien para todo el mundo”, dijo. También muy querido es uno de los más grandes futbolistas de la historia, Leo Messi, premio de los Deportes, que, a su llegada, se hinchó a firmar autógrafos y camisetas de la selección argentina. Sin olvidar, en esto de la popularidad, al entrañable Studio Ghibli, premio de Comunicación y Humanidades, la factoría de animación japonesa que parió clásicos contemporáneos como Mi vecino Totoro, El viaje de Chihiro o La princesa Mononoke.

Será la primera edición en la que la princesa Leonor de Borbón, de 20 años, tome las riendas en solitario de la recepción a los premiados que se celebra este viernes por la mañana en el Reconquista. En los últimos años ha participado en la gala de entrega dando un discurso de elogio a los galardonados, antes del cierre de su padre, Felipe VI, que lleva presidiendo el acto desde hace cuarenta años; tomó la alternativa en 1986, cuando solo contaba 18. Leonor dio su primer discurso público oficial también sobre las tablas del Campoamor, en 2019, a los 13. Allí se comprometió a “servir a España y a todos los españoles” y reivindicó su vínculo con el Principado: “Llevo sangre asturiana”.

Durante la Semana de los Premios, que comparte a los galardonados con la ciudadanía y, de algún modo, legitima los premios ante ella, los protagonistas siguen una nutrida agenda de actos públicos, visitas a institutos y actividades especiales por diferentes localidades de la región, con el centro neurálgico en la Fábrica de Armas de la Vega, donde ya no fabrican armas, pero se realizan actividades culturales —exposiciones, talleres o proyecciones en torno a los premiados— a la espera de un plan definitivo de reforma. Tal vez los actos más sonados han sido los dos conciertos de Patti Smith en Gijón, donde miles de personas —las que consiguieron surfear las larguísimas listas de espera digitales— se desgañitaron con la estadounidense al ritmo de People Have The Power y otros de sus himnos. El jueves otros cientos de personas dieron una “sorpresa” a Smith cantándole esta misma canción a modo de coro popular.

El escritor británico Julian Barnes, premio de las Letras, visitó la biblioteca pública central ovetense en un homenaje a Leopoldo Alas Clarín, autor de La Regenta. Confió, en rueda de prensa, en que el Brexit se revierta y defendió a la escritora Sally Rooney, en solfa por apoyar a la organización propalestina Palestine Action, considerada terrorista por el Gobierno del Reino Unido.

Leo Messi se dio un baño de masas infantiles en el Palacio de los Deportes de Oviedo, en una comparecencia ante 6.000 niños y jóvenes. No viajó a Asturias el legendario Hayao Miyazaki, el más célebre de los fundadores de Ghibli, que ya cuenta 85 años, pero sí su presidente, Kenichi Yoda, que compareció en la rueda de prensa con un peluche de Totoro y otro del Gatobús de Mi vecino Totoro. Reivindicó el trabajo artesanal en la animación, frente a la popularización de la inteligencia artificial en la producción audiovisual.

Los premiados en la categoría de Investigación Científica y Técnica suelen ser los menos glamurosos —hay pocos científicos mediáticos—, pero no menos importantes: este año el galardón recayó en David Klenerman, Shankar Balasubramanian y Pascal Mayer, por su contribución, nada menos, que a la secuenciación del genoma humano. Curiosa es la selección de la Bóveda Global de Semillas de Svalbard, promovida por el Gobierno noruego, premio de la Cooperación Internacional, un banco subterráneo de semillas, en el Ártico, que tiene como objetivo salvaguardar la alimentación humana llegado el caso de esos escenarios apocalípticos que tanto proliferan las series de las plataformas.

Estaba previsto que la astronauta estadounidense Christina Koch, premio de la Concordia, que sobrevoló la Luna en la misión Artemis II, participara en una actividad astronómica nocturna desde el monte Naranco, pero se canceló por motivos meteorológicos: las mismas nubes asturianas que, en agosto, después de semanas de bombo regional y expectación nacional, impidieron ver el eclipse. Hizo la estadounidense un elogio de la vida terráquea y urbana, al pasear por las calles de Oviedo: “Elegir la Tierra también puede significar apostar por lo cercano: por los barrios, los vecinos, las tiendas de siempre y la vida que cada día se abre paso detrás de un escaparate”. También canceló todos sus actos el historiador y analista británico Timothy Garton Ash, apasionado defensor de la democracia liberal y de la idea de Europa, premio de Ciencias Sociales, por encontrarse indispuesto; se espera que este recuperado para la ceremonia de este viernes.

El cierre, como cada año, tendrá lugar el sábado 24, cuando la Familia Real visité al Pueblo Ejemplar de Asturias, distinción que este año recae en la Cofradía de Pescadores Santa Ana de Llanes, con ocho siglos de historia, que mantiene viva la cultura marinera y se esfuerza en divulgar la sostenibilidad y trabaja por la preservación del medio marino.

Fente: Sergio C. Fanjul – El País

23/10/2026

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