
Relaciones históricas entre la Corona y la Santa Sede
Con motivo del viaje apostólico de León XIV a España, es un buen motivo para recordar la estrecha relación entre la Corona y la Iglesia.
La historia de España no se puede entender sin el catolicismo. Durante siglos, la relación entre los Papas de Roma y los monarcas españoles fue el eje sobre el que giró la política mundial.
Fue una alianza de conveniencia mutuamente beneficiosa, pero también una constante lucha de poder e intrigas donde la fe y la geopolítica se entremezclaban.
El punto de inflexión en esta relación histórica ocurre a finales del siglo XV. En 1496, el Papa Alejandro VI (de la dinastía de origen valenciano, los Borgia) otorgó a Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón el título de Reyes Católicos.
Este no fue un mero reconocimiento espiritual; fue un agradecimiento por la finalización de la Reconquista con la toma de Granada y la expulsión de los judíos, pero sobre todo, una jugada política.
Con el Tratado de Tordesillas (1494), el Papa otorgó a la Corona de Castilla el derecho de posesión de las tierras descubiertas en el Nuevo Mundo. A cambio, los reyes se comprometían a la evangelización de los indígenas. Roma legitimaba el imperio español y España se convertía en el brazo armado de la Iglesia.
Con la llegada de la dinastía de los Habsburgo (la Casa de Austria), España se convirtió en la principal potencia de Europa y en la «defensora de la fe» frente al avance del protestantismo de Martín Lutero y la amenaza del Imperio Otomano. Sin embargo, la relación entre España y la Santa Sede estuvo lejos de ser pacífica.
Aunque Carlos I se veía a sí mismo como el líder de la Cristiandad, sus intereses políticos chocaron frontalmente con el Papa Clemente VII, quien se había aliado con Francia para frenar el poder español. El resultado fue uno de los episodios más dramáticos de la historia: el Saqueo de Roma (1527). Las tropas imperiales de Carlos V asaltaron y saquearon la Ciudad Santa, obligando al Papa a huir al Castillo Sant’Angelo. Un recordatorio brutal de que, para España, el Imperio estaba por encima del Papado.
Su hijo, Felipe II, llevó el fervor religioso a su máxima expresión. Financió la Contrarreforma y lideró la Santa Liga junto a Venecia y el Papa Pío V para derrotar a los turcos en la Batalla de Lepanto (1571).
Sin embargo, Felipe II implantó el Regalismo: la doctrina que defendía que el rey tenía ciertos derechos y prerrogativas sobre la Iglesia en su propio territorio. Controlaba el nombramiento de obispos y llegó a prohibir la publicación de algunas bulas papales en España si consideraba que perjudicaban a la Corona.
Con la llegada de los Borbones en el siglo XVIII, inspirados por el absolutismo francés y la Ilustración, las tensiones con Roma cambiaron de naturaleza. Ya no se luchaba por la fe, sino por el control administrativo y económico.
El momento culmen llegó en 1753 con la firma del Concordato entre el rey Fernando VI y el Papa Benedicto XIV. Este tratado otorgó a la Corona española el Patronato Universal, lo que significaba que el Rey tenía el derecho de nombrar a prácticamente todos los cargos eclesiásticos de España, convirtiéndose a efectos prácticos, en el jefe de la Iglesia española, dejando al Papa como una figura de autoridad puramente espiritual.
Poco después, en 1767, Carlos III decretó la expulsión de los Jesuitas de todos los territorios españoles, una orden religiosa que dependía directamente del Papa y que el rey veía como un «estado dentro del estado». Roma terminó cediendo a las presiones de las potencias católicas y el Papa Clemente XIV disolvió la orden temporalmente en 1773.
La llegada de la modernidad, las revoluciones liberales y las desamortizaciones (la expropiación de bienes de la Iglesia por parte del Estado español en el siglo XIX) enfriaron enormemente las relaciones. Roma veía con desconfianza el liberalismo español.
Sin embargo, en el siglo XX, la relación dio un vuelco radical tras la Guerra Civil Española (1936-1939). El régimen de Francisco Franco reinstauró el catolicismo como religión oficial del Estado bajo el concepto de Nacionalcatolicismo.
El Concordato de 1953, firmado con el Papa Pío XII, otorgó a la Iglesia privilegios fiscales y educativos masivos a cambio de devolver al Jefe del Estado el derecho de presentación de obispos (una versión moderna del patronato regio).
La llegada de los años 60 y el aperturismo de la Iglesia bajo los papados de Juan XXIII y Pablo VI distanciaron de nuevo a Roma de Madrid. El Vaticano empezó a presionar al régimen franquista para que aceptara la libertad religiosa y la separación Iglesia-Estado, apoyando secretamente a los sacerdotes que se oponían a la dictadura.
Con la llegada de la democracia y la Constitución de 1978, España se definió como un Estado aconfesional, y los acuerdos de 1979 con la Santa Sede redefinieron la relación sobre bases modernas y de mutuo respeto.
Hoy en día, la relación entre el Rey de España y el Papa de Roma es diplomática y cordial. Atrás quedaron los tiempos de los ejércitos marchando sobre el Vaticano, las bulas de excomunión y los barcos cargados de bienes destinados a financiar las guerras de religión de Europa. Sin embargo, los muros de Roma y los palacios de Madrid guardan el eco de una de las alianzas más influyentes y complejas de la historia universal.
Desde aquí hemos publicado diversos artículos para dejar por escrito algunos de los momentos más importantes del viaje. Desde su llegada a Madrid, con la recepción oficial en el Palacio Real, la vigilia de oración con los jóvenes, la misa y procesión de Corpus Christi por la calle Alcalá, sus palabras en el Congreso de los Diputados, el encuentro con la sociedad civil en el Movistar Arena y con representantes de los movimientos eclesiales en el Bernabéu para despedirse en Ifema de los voluntarios.
En Barcelona destacó especialmente la bendición de la torre de Jesucristo en la Sagrada Familia, la visita a Montserrat, a una cárcel y el encuentro en la Iglesia de San Agustín y el Estadio Olímpico.
Por último, en Canarias oyó los emotivos discursos de los inmigrantes.
18/05/2026 (última actualización 24/06/2026)
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